El intendente fue al microestadio para congraciarse con los vecinos regalando tablets que le dio Alberto Fernández, pero lo recibieron con más silbidos que aplausos. A la casta ya no le sale ni comprar votos.
El intendente peronista Juan Zabaleta ya no puede ni organizar una entrega de productos. Con recursos de Nación, estuvo repartiendo dispositivos en un acto en el microestadio municipal, para asegurarse el apoyo de los sectores más carenciados, en un esfuerzo por conservar la imagen que fue perdiendo desde su ida al ejecutivo nacional.
Un acto así debería ser fácil de armar: el equipo del intendente reúne a los vecinos, los acomoda y se ocupa de que el reparto de los materiales deje a todos contentos. Pero ni eso pudieron gestionar. La entrada de Zabaleta al acto estuvo acompañada de pocos aplausos y numerosos silbidos. Con semejante desorden, hubo gente que se fue enojada, denunciando irregularidades en la entrega (se habla de preferencia entre los destinatarios, de tablets prometidas que no llegaron).
Recordemos que Zabaleta también hizo entregas, apenas volvió al municipio, de heladeras y otros electrodomésticos, en una especie de tempranísima campaña. Costumbres de la casta, que de algún modo necesita asegurarse votos ante la tremenda crecida del movimiento liberal.